invierno

Invierno en el viñedo: preparando el futuro

La nieve que hace unas semanas cubría abundantemente nuestras fincas fue un espectáculo grandioso que nos brindó el invierno. Fue también un riego precioso para el verdeo recién plantado entre las hileras de los viñedos. Mientras que la vid descansa, otras plantas florecen: leguminosas, tréboles, plantas crucíferas que enriquecen el suelo y aumentan la biodiversidad dentro de las fincas.

Cada planta aporta algo diferente y todas nos ayudan a mejorar la estructura física y biológica de la tierra donde nacen los vinos de Chakana, sin necesidad de utilizar agroquímicos.

La vid, con el método convencional, es un monocultivo que no deja espacio para otras hierbas o vegetales. Al contrario, con los métodos orgánico y biodinámico, durante el otoño y el invierno plantamos vicia, una combinación de tréboles, plantas crucíferas – como colza y mostaza, que tienen importantes efectos sobre nematodos que pueden ser perjudiciales para la vid – centeno y avena. El viñedo vive y se desarrolla con armonía y más biodiversidad en esta temporada fría.

 

Los preparados biodinámicos

Plantar el verdeo es solo una de las actividades de estas semanas. En otoño armamos los conocidos preparados biodinámicos, un momento muy importante en este método de cultivo.
Uno de los preparados “de campo”, llamado preparado 500, es tal vez la imagen más icónica de las prácticas biodinámicas: se trata de los cuernos de vacas rellenos con abono y enterrados al lado del viñedo. Hace unas semanas que los cuernos están bajo la tierra para finalizar la preparación. A finales de septiembre, los vamos a desenterrar para aplicar el abono al viñedo.

 

En este caso, el objetivo es aumentar la actividad microbiológica del viñedo, la presencia de bacterias y enzimas e incrementar la vida en el suelo para favorecer la complejidad y el equilibrio del ambiente donde crecerá nuestra uva. Con estos preparados, enriquecemos el suelo, aumentamos su capacidad de vehícular agua y nutrientes a las raíces de las plantas y ayudamos a la vid a defenderse de las enfermedades.

 

Otros preparados biodinámicos se utilizan para enriquecer el compost que fertilizará el viñedo. Durante semanas vamos preparando la base con una mezcla de la planta medicinal alfalfa fresca (porque contiene altas cantidades de nitrógeno), alfalfa seca (por su alto contenido de carbono), abono de vaca y todo los restos de la elaboración de las uvas (semillas, escobajos, pieles, etc.). Se forman capas al lado del viñedo, periódicamente se controla la humedad y la temperatura y se le incorpora oxígeno con volteos para facilitar la fermentación. A esta base, al inicio del proceso, se le agregan los preparados biodinámicos a base de manzanilla, diente de león, corteza de roble, ortiga, milenrama y de una solución líquida de valeriana.

 

Estos preparados orientan y facilitan los procesos de transformación dentro del compost, interactuando con varios elementos como, por ejemplo, sílice y potasio (diente de león), calcio (corteza de roble) o nitrógeno (manzanilla).

Un ulterior aspecto en el cual estamos trabajando es la poda de la vid. Este año, por primera vez, decidimos aplicar un nuevo método, el Simonit&Sirch (del cual hablaremos más en detalle en una próxima nota). Se trata de una manera de podar casi inédita en la Argentina, que esencialmente trata de formar la planta sin utilizar cortes sobre madera vieja, minimizando la intervención humana e intentando respetar el flujo natural de la savia.

Otra vez, nuestro objetivo es volver a una viticultura más balanceada y respetuosa de la naturaleza de la vid. Con este método, además, se reduce la incidencia de enfermedades (hongos) que entran en la planta por los cortes, se obtienen plantas más longevas, con mejor brote, mejor salud general y, en consecuencia, con frutos de mejor calidad.

En los meses invernales se prepara la cosecha que vendrá, en Chakana trabajamos también para el futuro a largo plazo.