Comparación entre tierra de un viñedo convencional y tierra de un viñedo biodinamico

“La Revolución de los vinos biodinámicos”: entrevista a Jonathan Nossiter

Jonathan Nossiter es un reconocido director de cine, además de ser sommelier y experto en la materia. Identificó en la revolución de los vinos naturales y biodinámicos una posible vía para rescatar al mundo de la cultura en general, porque “vale más la pena conversar con un viticultor auténtico que con 100 personas del mundo del cinema”.

En 2004, su película Mondovino sacudió al mundo del vino. ¿Cómo nació esa idea?
Tuve muchas oportunidades de dirigir películas relacionadas al mundo del vino pero siempre las rechacé. Un día en Borgoña encontré al gran productor Hubert de Montille y en seguida me di cuenta que esta persona estaba al nivel de un gran actor. Entendí que en el mundo del vino podía encontrar personajes cinematográficos y que a través de él se podían contar las idiosincrasias del mundo cultural de cada país: Mondovino es una gran comedia antropológica.

¿Qué creés que cambió después de la película “Mondovino”?
Gracias a Dios, después de Mondovino hubo un enorme e inesperado cambio. En ese momento veía un mundo de gestos culturales – de cinema, periodismo, educación, cultura en general, representados por el vino – que estaba desapareciendo. Pero la insurrección pacifista de los productores de vino natural, que en gran parte coincide con los productores biodinamicos, cambió todo. Esta idea de coligar todos los elementos naturales con la actividad de la humanidad, este hablar de agricultura y no solamente de viticultura, esta concepción global es una auténtica revolución. Hace quince años el partido parecía ya perdido, con un mundo del vino dominado por multinacionales que imponían vinos homologados.

No es un caso si Mondovino terminó en Argentina..
Yo me acordaba del vino argentino de los años 60 y 70, con raíces italianas y españolas, pero que no se parecía a ninguna otra cosa, un vino único y local, con estructuras y sabores totalmente originales. Ese vino estaba desapareciendo: Argentina, impulsada por estadounidenses y franceses se puso a la vanguardia del vino homologado e internacionalizado, y ese vino auténtico estaba por desaparecer: Mondovino termina en Argentina, el Nuevo Mundo que debía ser el futuro pero parecía el peor pasado.

¿Por qué decidió filmar “Resistencia Natural” (la película que se mostrará en Buenos Aires y Mendoza el 22 y 23 de Noviembre)?
Quise contar la insurrección de los viticultores naturales que nos enseña algo hermoso a todos los que trabajamos en el mundo cultural. Dice que es posible cumplir con un gesto ético, que una persona con verdadero amor y un orgullo que no sea desmesurado puede encontrar compañeros en cualquier lugar: el vino natural impulsó el nacimiento de una red internacional de sommeliers, importadores, vinotequeros, apasionados, que viven una nueva relación con la naturaleza y el comercio, que ofrecen un respuesta inteligente al dominio neoliberal. No afrontan al mundo económico capitalista directamente, sino que crearon otra espacio de lucha, fuera de la lógica dominante.

¿Se trata de un movimiento internacional?
Está naciendo un cosmopolitismo que reúne personas de todos los países donde se produce y se consume vino, gente unida en reafirmar la importancia del lo local, de la tierra, pero no de manera reaccionaria: un “local” que incluye al otro, que resalta las diferencias para afirmar lo universal. Como escribía el poeta Miguel Torta: “el universal es el local menos los muros”.

¿Qué importancia tienen las prácticas biodinámicas?
Tal vez hay solo un sector que se está oponiendo a la destrucción cultural y ambiental, es una luz que viene de la tierra, de esos artesanos campesinos. Tal vez es demasiado tarde para salvar a la humanidad, pero quien sabe si no lograremos por lo menos salvar la vida biológica de este mundo. La biodinámica es una parte importante en ese proceso. Parecía imposible hace algunos años, pero hoy no hay ningún productor de vino que por lo menos no sepa de que se está hablando cuando se habla de biodinámica.

¿Cómo comunicar la agricultura y la filosofía del vino natural?
Tenemos que denunciar que casi siempre cualquier propuesta auténtica y artesanal viene recuperada y englobada por el poder económico para su interés. Hay ejemplos de vinos orgánicos, biodinámicos y naturales producidos con métodos industriales y con un cinismo asqueroso, pero eso no me preocupa: los viticultores auténticos y sinceros, que verdaderamente defienden una cultura del vino y comparten el amor por la tierra, seguirán haciéndolo y los ciudadanos entenderán quién merece u confianza.
Sobre todo las nuevas generaciones son más atentas en distinguir la verdad y la falsedad. Quien busca vino auténtico se da cuenta cuándo lo encuentra y cuándo al contrario toma un vino homologado.
La literatura o el cine auténticos, a veces, son más distantes o difíciles para la gente, pero el vino es el único gesto cultural verdaderamente universal: no hay persona en la tierra que no pueda apreciar la fuerza y la energía de un vino autentico. Por eso, el vino siempre tuvo tanta importancia en todas la culturas.  

¿Cuál es el impacto de los vinos naturales en la sociedad?
En el libro “Insurrección Cultural” trato de poner en discusión lo que es ser artista, ser un artesano, quitando de lado la vanidad que presenta el artista como superhéroe. Los viticultores naturales nos enseñan que el hombre no es el centro del discurso cultural, que es nada más que una parte del todo en continua relación con la naturaleza, la sociedad, los vecinos. Este fue el efecto más importante del movimiento de los vinos naturales. De ahí no hay vuelta atrás.

¿Qué es lo que más curiosidad le da de visitar Argentina?
Vi esta revolución del vino natural y biodinámico en Georgia, Italia, Estados Unidos, Portugal, Francia, España. Quiero descubrir si también en Argentina existen viticultores que con coraje se oponen a la industria que trata de aplastar el gesto artesanal y auténtico.

 

 

La versión original más completa y extensa de esta nota salió en Revista Rumbos