vino de guarda

Vinos de guarda: derribando el mito

El envejecimiento o “guarda” de un vino significa almacenar las botellas de vino en un lugar bajo ciertas condiciones específicas durante un período de tiempo determinado, lo que lo llevaría a mejorar su calidad. Existe el mito de que mientras más viejo sea un vino, mejor será su calidad. Sin embargo, mucha gente ignora que no todos los vinos son aptos para ser guardados por extensos períodos de tiempo.

Pero, ¿por qué invertir dinero y espacio hoy en un producto que será consumido dentro de muchos años? Esta tendencia se ha convertido más bien en un placer personal, especialmente para los amantes del vino. Como resultado, la persona va formando su propia bodega y creando su propia colección de vinos. Sin embargo, construir la propia bodega no es el único factor que lleva a querer guardar el vino por un tiempo determinado sino que hay factores mucho más importantes para hacerlo.

Para comprender un poco más por qué se decide realizar esta inversión, describiremos la diferencia entre un vino joven y un vino añejo: el primero es un producto fresco, sencillo, de un color fuerte con aromas frutales intensos y posee un sabor más bien amargo por su falta de madurez. Mientras que el segundo es un vino mucho más profundo y complejo, al cual el tiempo le ha dado una mayor complejidad y armonía. Resulta un vino con un color menos vibrante, con aromas más suaves y un sabor más dulce por su grado de madurez.

Luego de describir las diferencias entre ambos, surge la pregunta, ¿por qué, entonces, las bodegas no guardan siempre los vinos si parecieran resultar mejores? La respuesta es sencilla: tener stock de vinos inmovilizados resulta un costo muy alto y se dificulta poder llevarlo a cabo. También vale agregar que hay que hacer una selección más exhaustiva de las uvas. Es por ésto, que varias optan por comercializar vinos más jóvenes, los cuales resultarían aún mejores si se los guardara por un período mayor de tiempo a pesar de ser de buena calidad. La realidad es que comprar un vino añejo resultaría mucho más costoso y se puede obtener un vino jóven y económico y guardarlo por un tiempo en casa para que gane complejidad y armonía.

Si bien algunos vinos pueden mejorar con la guarda, no todos lo hacen porque los vinos son concebidos con distinto fin. Por ejemplo, la mayoría de los vinos blancos y rosados por su escasa cantidad de taninos no están elaborados para guardarse sino que deben consumirse mientras sean jóvenes y frescos. El consumo recomendado es dentro de los dos o tres años de vida. Una excepción a esto pueden ser los varietales Chardonnnay que pueden ser guardados por mayor cantidad de años. En cuanto a ejemplos de vinos tintos que pueden ser guardados, se encuentra el Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah y Merlot por su mayor concentración de polifenoles. Igualmente, es recomendable leer la contra-etiqueta de cada vino donde muchas veces los fabricantes proveen este tipo de información debido a que los vinos son pensados desde el viñedo para ser o no de guarda.

La guarda tiene fecha límite, es decir, un vino no puede ser guardado indefinidamente y cada uno tiene sus propios tiempos de maduración. Descansan en cavas subterráneas donde no tienen acceso a la luz ni a diferencias de temperatura.

Para su envejecimiento, los vinos deben tener alta graduación alcohólica (gracias a que sus uvas se habrán cosechado maduras), taninos fuertes y cierta acidez para que el vino pueda evolucionar y ganar mejores cualidades con el paso del tiempo. A su vez, se deben tener en cuenta 3 factores fundamentales para que el proceso se lleve a cabo en forma correcta: la temperatura, la luz y la humedad. La temperatura ideal debe ser entre los 14°C – 17°C ya que si es menor o mayor, el vino envejecerá más lentamente en el primer caso y con mayor velocidad en el segundo. Se debe evitar cualquier contacto con la luz ya que ésta puede modificar su color y producir la oxidación. En cuanto a la humedad, ésta debe ser de alrededor del 70% para evitar su oxidación, así como también, es recomendable que las botellas se conserven en forma horizontal a 5° para que el vino esté en contacto con el corcho y que no se produzca el proceso de oxidación, dentro de recipientes térmicos preferentemente de madera. También es importante que haya estabilidad para que el vino no se mueva dentro de su botella.

Para concluir, cabe destacar que la gran mayoría de los vinos están destinados para el consumo inmediato y no para su envejecimiento. Esto significa que la minoría son vinos de guarda, es decir, que no están pensados para ser guardados por un tiempo extenso y haciéndolo, sólo envejecerán y se echarán a perder. Y si no se hace de forma correcta, perderán las propiedades que el tiempo podría haberles otorgado y serán vinos comunes.